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Asiana (Madrid)

9 julio, 2008

Muy interesante y agradable la cena que tuvimos ayer, en este “secreto a voces” que es Asiana. Una tienda de muebles y decoración, de influencia asiática, que por la noche convierte su piso de abajo en un lugar mágico cuyo director de orquesta es Hiroshi Kobayashi. Maître y sumiller, Hiroshi deleita a los comensales con su simpatía y buen hacer, y es sin duda uno de los alicientes adicionales de este sitio. El menú es fijo, y lo cambian aproximadamente cada 15 días. Al frente, como propietario y chef, Jaime Renedo. Pese a su juventud, Jaime se ha formado en los mejores templos de la cocina, tanto en España (Santo Mauro, El Bulli) como en EE.UU. (Hotel Belaggio, Las Vegas). Esto, unido a su imaginación, hacen de cenar en Asiana una experiencia maravillosa.

Empezamos con varios pica-picas, lo que más nos impresionó. Pedimos el maridaje de vinos, así que nos pusimos en manos de Hiroshi. Para empezar, un champagne André Clouet que nos impresionó. Estupendo. Procedente de una pequeña finca de tan sólo 7 hectáreas, nos encantó. Pero volviendo al pica-pica, primero una ensalada de migas de pollo con salsa de sésamo. Rica. Un taco de salmón marinado con salsa de soja a los cítricos. Estupendo. Corte de mi cuit de foie con pan de especias. Delicado, exquisito. 

Seguimos con un par de sorpresas fuera de carta. Almeja gigante con gelatina de té verde y eneldo. ¡¡¡Qué maravilla!!! ¿Puedo decir que es la almeja más rica que he tomado nunca? Lo era… La almeja fresca, fresca; la combinación, acertadísima. Seguimos con un mejillón frito, con espuma de cerveza y mayonesa picante. Delicioso también. Después, un carabinero en pincho con salsa tailandesa de coco y mermelada de chile. Nueva sorpresa. Sublime, único, un placer en la boca. Si cabe, algo aceitoso, pero no en exceso. Para acabar, una brocheta de pichón de bresse con Kimuchi. Fue la única decepción de los aperitivos. La verdad es que estaba rico, pero llegó un poco frío a la mesa, y además, después de la almeja, el carabinero y el mejillón, se quedaba demasiado apagado. Probablemente, sobra, y sería mejor acabar con el carabinero.

Pasamos a los entrantes. En primer lugar, un gazpacho de melón y lemon-grass con tiradito de bogavante y mero. Otro plato maravilloso. Fresco, lleno de sabor, maravillosamente conjuntado. Para acompañarlo, una copa de fino Tío Pepe. Este es el único maridaje que no nos gustó. La verdad, Tío Pepe después de un champagne tan delicado… no nos acabó de convencer. Después, un won-ton de vieras con Thai en cesta de patata. También nos gustó mucho. Esto, lo acompañamos con un rosado del Penedes, Gran Caus.

Pasamos a los platos principales. Arroz Tom Yum con chipirón, ají amarillo, edamame a lo ibérico y pil-pil de cilantro. El chipirón frío, y un poco chicloso. No nos gustó. El arroz, perfecto y sabrosísimo. Lo acompañamos de un albariño, Lagar de Costa 2006. Seguimos con una lubina con espárragos en 5 texturas. El pescado rico (que no espectacular), y los espárragos en 5 texturas muy logrados todos. Bebimos un b

lanco del sur del Ródano, Saint-Joseph 2002, que nos encantó. Para acabar con los principales, un cochinillo confitado con su jugo especiado y espuma de mostaza japonesa, que regamos con un tinto Ribera del Duero, Dominio de Atauta 2005. Un vino seguro y sin sorpresas. Siempre rico. EL cochinillo rico (aunque a estas alturas ya estábamos todos llenos), pero en cambio no nos convenció la espuma de mostaza. Demasiado picante, predominaba por encima del cochinillo. 

Postres…que acompañamos de un blanco del Loira, Chateau Passanet – Coteaux du Layon. Cerezas con chocolate blanco, piña-jengibre y gel de hierbabuena y keffir. ¿Qué decir de este postre? Sencillamente… ¡perfecto! Seguimos con un ravioli de mango relleno de albaricoque con sorbete de Granny Smith y croqueta de yogur y pimienta de jamaica. Lo que menos nos gustó de esta composición fue curiosamente el ravioli. Puede que demasiado grande o pesado, o que estuviéramos ya muy llenos… No sabría decir, pero ninguno de los cuatro nos lo acabamos…

Para acabar esta maravillosa cena, unos petit-fours: marsmallow de yuzu con jengibre (mucho más rica que las nubes que venden en las tiendas de chucherías… jajajaj), pañuelo de frambuesa con cremoso de queso fresco y Wasabi (para los verdaderos amantes del Wasabi, cuyo sabor predomina notablemente), almendra con jugo de frutos rojos y granizado de albahaca y por último trufa de rosas e hibisco. Una última copa de vino, un Tokaji Oremus de 3 putonyos. 

Cuando Jaime salió a saludar, el veredicto fue unánime: una gran cena. Jaime, tan profesional en la cocina, como en la sala, acompañado de Hiroshi, nos recrearon una noche fantástica. Todos los comensales le dieron la misma nota; un 8.5. Yo reconozco que subiría al 9… En cualquier caso, deciros que muy recomendable. Nos encantó! Estamos deseando probar el siguiente menú. Por cierto, no podemos acabar sin destacar la bodega maravillosa que ha seleccionado Hiroshi. Más de 200 referencias…


Datos prácticos:

Asiana

 

Travesía de San Mateo, 4

28004 – Madrid
Tel.: 91 310 40 20
Precio medio: € 85 menú degustación; € 35 de maridaje de vinos. Total: € 120
Tiene un buen tramo de escaleras, y estrechas. 

 

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One Comment leave one →
  1. Jaime permalink
    20 julio, 2008 12:31 pm

    Me alegro de disfrutaseis de la cena en Asiana. Espero verles de nuevo pronto!

    Criticas asi son las que nos dan fuerza y ánimo para seguir fieles a nuestro concepto.

    Muchas Gracias,

    Jaime Renedo

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